La expedición comienza en Sucre y finaliza en La Paz, atravesando distintas regiones del Altiplano boliviano.
La ruta conecta ciudades históricas, desiertos de altura, lagunas, el Salar de Uyuni, volcanes y regiones remotas de difícil acceso.
Está planificada para permitir una adaptación progresiva a la altitud, alternando días intensos con etapas más tranquilas.